Siempre nos preguntamos a nosotros mismos qué es lo que nos falta para ser felices como antes, quizá no sean las cosas, quizá no sea el entorno o nuevos recuerdos. Quizá leer esto hoy te hará darte cuenta de lo que ocurre diferente.
Niños soñando crecer, y luego adolescentes por madurar. No nos damos cuenta, pero al pasarnos el tiempo por encima perdemos nuestra bella capacidad de sorprendernos, de imaginar miles de cosas ahí fuera y de expresar los sentimientos tal y como los sentimos. Pasamos por alto algo que en principio es de lo más obvio: dejamos de ser niños.
Y es que la única cosa real que cambia en nosotros con el paso del tiempo es que crecemos, llevamos más tiempo viviendo en este planeta y las cosas y situaciones que vemos ya las conocemos de alguna manera.
"La nieve no te sorprenderá jamás como la primera vez que la ves".
Perdemos la alegría de las pequeñas cosas y ponemos el umbral más alto de lo que quizá, algunos nos podamos permitir.
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