5 de septiembre de 2015

Te distraes

Es un día cualquiera, el sol se esconde tras su sábana de seda y las personas a tu lado se difuminan; te encuentras distraído. 

Distraído del cielo, el viento y su marea invisible.
Distraído del niño que llora para mamar.
Distraído de tus cordones desatados.
Distraído del becario malpagado que renuncia a estudiar.
Distraído de la hamburguesa a medio comer tirada en la papelera.
Distraído de la política y otros tipos de teatro.
Distraído del vagabundo que se gasta lo que gana en alcohol.
Distraído del hambre y la muerte en el tercer mundo.
Distraído del último disco del famoso de turno.
Distraído del anciano que vende catolicismo barato.
Distraído del aumento de gases invernadero.
Distraído de las guerras en las que mueren niños.

Personas en pequeñas burbujas, que no ven más allá de la pompa. Su jabón quema y hace arder nuestros ojos, y nuestra empatía con ellos. 

Personas distraídas por sus propios problemas que prefieren mirar a otro lado.
Que miran en su refugio.
Que no miran lo que no quieren mirar.
Obligadas a distraerse.
A la deriva mentalmente.
Pero ya tenemos bastante con lo nuestro.
Sigamos destru distrayéndonos.